Dr. Viktor Emil Frankl

Niño inquieto que gustaba de aprender  y reflexionar, sus padres le llamaban “el pensador”.
Muy pequeño empezó a cuestionarse sobre el sentido de la vida cuando, de pronto, se preguntó: ¿Qué sentido tiene la vida si un día nos vamos a morir? Allí nació la semilla de la Logoterapia
Pues ese cuestionamiento lo llevó a buscar respuestas en el mundo de la teología, la psicología, la filosofía… Como estudiante preparatoriano, por las tardes asistía a una escuela de estudios filosóficos. Una pasión que lo acompañó toda su vida. El joven Frankl se reunía en el Café Siller, en el centro de su ciudad natal, Viena, a discutir temas existenciales con importantes pensadores de la época.
Muy joven decidió que quería ser médico. Pero buscaba un camino que enlazara la medicina y la filosofía. Lo encontró en la psicoterapia.

 Así creo la Logoterapia a partir del “Análisis existencial” después de sus experiencias como prisionero en los campos de concentración. Durante su cautiverio comprobó y enriqueció los conceptos y postulados en los que venía trabajando años atrás y que estaba a punto de publicar antes de ser arrestado por los nazis.

En 1959 publicó su libro clave, “El hombre en busca de sentido”, donde describió su modelo: la logoterapia.  Tipo de terapia con un marcado carácter filosófico que se centra en la búsqueda de significado vital ante el vacío existencial, causante de síntomas psicológicos, emocionales y físicos.

Es importante para el hombre buscar aquello que nos ata a la vida, como los hijos, algún talento, una habilidad o recuerdos significativos que merecen ser rescatados del olvido. Esta búsqueda de significado constituye la principal motivación vital. Además siempre tenemos un cierto grado de libertad, puesto que podemos decidir al menos qué actitud adoptamos ante la adversidad, “porque la vida es digna de ser vivida”… decía Frankl

Considera el sentido, no solo como un recurso terapéutico, sino como un recurso de supervivencia. Cuando se tiene un sentido de vida, un para qué, surge la capacidad y fuerza interior para vencer obstáculos, para enfrentar los retos de la vida. “Quien tiene un para qué, puede encontrar casi cualquier cómo.

Se dedicó a re-escribir el manuscrito que le fue arrebatado por los nazis, a seguir publicando, impartiendo conferencias en todos los continentes dando a conocer su Análisis Existencial y Logoterapia, invitado por las más prestigiosas universidades del mundo, recibió 42 títulos Honoris Causa.

¡Conmemoremos su nacimiento, honremos su vida y su obra! “La hora pasa, la pena se olvida, la obra queda.” Viktor Frankl

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